Todo está bien

Thoughts

¿Para qué nos aferramos a esa idea absurda de encontrar la felicidad?

Cuando ser feliz no es mas que una meta estereotipada de personas plenas, sonrientes y sin preocupaciones.

Creo que la felicidad es todo lo contrario. Es apreciar y disfrutar esos momentos de preocupaciones, enojos, tristezas, las pequeñas alegrías, los pequeños favores.

Buscamos por todas partes esa sensación, esa adrenalina que nos mantiene vivos. Anhelamos encontrarnos con esa mirada que nos ponga el mundo al revés.

Los días pasan y nos convencemos a nosotros mismos que todo está bien.

Que no estamos hechos pedazos.



Nos distraemos con problemas y rutinas. Hasta que vemos una sonrisa sincera, un acto desinteresado, una muestra de amor, de ese cariño que te habías olvidado te hacía falta. Y todo vuelve de nuevo.

Esas ganas de abrazar a alguien, de contarle tu día, de escuchar su risa, de sentirte querida.

Así que seguimos buscando y buscando. Y creo que nunca terminas de buscar. Porque aun cuando tienes a esa persona a tu lado, aun cuando eres feliz… tienes momentos donde no todo está bien.

Así que ya no buscas a una persona. Buscas un alma. Buscas un momento. Te buscas a ti mismo.

oranday

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¿Qué tipo de karma estoy cumpliendo?

Thoughts

Sé quién es, lo distingo sin problema entre la gente. 

No necesitamos cruzar palabra.

Su mirada fija en el teléfono me hace dudar… ¿está despistando un momento de aburrimiento?, ¿está en redes sociales viendos fotos o hablando con ella?, ¿en verdad estará checando la hora? o ¿simplemente prefiere ignorar ese cosquilleo que sentimos cada que coincidimos por la vida?.

¿Será que nuestro destino es seguir topándonos cada que estoy mejor sin él?

No entiendo de qué se trata, qué tipo de karma estoy cumpliendo o qué tipo de reto la vida me está ofreciendo.

Y en eso la siento. Su mirada clavada en mi cuello, sus impulsos de hablarme reprimidos, sus ganas frenadas de tocar tan siquiera mi hombro.

Y un simple «hola» lo resume todo. 

El principio del fin. Porque es la única palabra que nos dirigiremos hasta que el alcohol nos dé valor para entablar conversación y algo más.

Podría negarme, podría huir sabiamente de este juego, que sin proponérnoslo jugamos, sin pedirnos permiso de ser el jugador opuesto.

Pero a mí me gustan los retos, me gusta que haya interés en mí. 

Me gusta cuando esos ojos infinitos se clavan en el verde mis pupilas.

Me gusta sentir el roce de sus manos.

Me gusta su voz y comentarios sin sentido.

Me gusta la sensación de tenerlo a mi lado.

Me gusta todo lo que odio de él.

Me gusta, y no hay nada que pueda hacer.
Sofía.