Agosto 2021
Estamos intentándolo todo. Sacando a gritos nuestros miedos. Compartiendo nuestros pensamientos más ocultos, perdidos y confusos.
Estamos dando nuestro mayor esfuerzo. Dejando de lado la pena, el temor. Nos golpeamos la cabeza constantemente tratando de entender nuestras razones, nuestros comportamientos, nuestros pensamientos. Nos abrimos a un mundo nuevo de posibilidades, nuevas perspectivas. Y tenemos una lucha constante interna de decidir si aceptar o no la ayuda. Tomar la mano de alguien más y saltar para soltar nuestros duelos, miedos y ansiedades.
Si decidimos saltar tenemos esa constante angustia de qué pasará, de si estamos haciendo bien las cosas, de si vale la pena desangrarnos para sanar.
Si decidimos abrazar nuestra mente y protegerla de nuevos golpes y caminos, nos quedamos varados en el mar de caos y icebergs de arrepentimientos, dudas, miedos y no’s.
¿Qué decidiremos al final?
¿Nos animamos a saltar y quebrarnos para revivir como el fénix, crecer poco a poco, despegar las alas y comenzar de nuevo? o ¿nos aferramos a nosotros mismos y trabajamos desde ese lugar que conocemos tan bien y nos da comodidad, no nos aterra, no nos reta, no nos golpea?
A veces quiero un poco de todo. A veces no quiero nada. No es fácil decidir, así que cierra los ojos y deja que tu corazón decida por ti. No dejes que tu mente lo guíe. No escuches nada. Piérdete un ratito y elige tu camino.
Estamos intentándolo todo. El primer paso es intentar y no dejar de luchar.
Intenta elegir. Intenta vivir. Inténtalo todo, hasta no poder más.
oranday
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