Marzo 2018
Siempre pensé que la felicidad era el destino una meta a la cual llegar.
Pedía a las estrellas fugaces ser feliz, sin saber que cuando eres feliz no te das cuenta, no te toca la puerta anunciándose, simplemente se vive. Se siente una plenitud infinita, que no sabes cuándo fue que inició y que puede terminar en cualquier momento.
Ser feliz es vivir sin cargas ni prejuicios, sin remordimientos, sin excusas, sólo recibir lo que venga y dejar fluir la vida.
Que cada uno tenemos nuestros caminos y atajos, avanzamos a diferente paso y paramos cuando necesitamos para tomar energía y continuar este viaje.
Un viaje tan infinito como lo queramos y tan corto como lo vivamos.
oranday
