Ha pasado tiempo desde mi última promesa, aquella que hice a mi misma de no voltear atrás, de dejarte ir por completo. Jamás pensé que acabaría dándome por vencida, pero no fue por falta de valor sino por falta de atención. Cada persona tiene prioridades, y si la persona no te toma como primera opción no tiene caso seguir intentando.
Así es esto de sencillo… ¿o complicado? Me han dicho que complico mucho las cosas, que hago de cualquier cosa un embrollo tremendo. Pero, ¿que sería de la vida si no le viéramos el lado complicado a las cosas? No todo es simple y cuadrado. No todo es rosa, no todo es negro. No todo es hermoso y no todo es desastroso. Hay mil maneras de darle vuelta a la cosas que parece infinita esta vida llena de amores, alegría, retos, problemas y oportunidades.
¿Y si somos infinitos? Que tal si esa atracción que sientes hacia alguien es para siempre, aún y cuando lleven años, meses o días sin saber del otro… ¿no crees que una parte de ti, aunque sea míníma, sienta de nuevo esas cosquillas extrañas que te hacen titubear? Es tan complicado el amor, que algunos prefieren catalogarlo como sencillo y simple. Te gusta o no te gusta. Quieres compartir tu tiempo o no. Quieres tener responsabilidad o no. Pero, ¿en qué nos basamos para definir lo que es sencillo y lo que no es? Lo simple y sencillo resultan ser decisiones rápidas y eficaces. Pero que tal si lo simple y sencillo es una manera inventada por la mente para no lidiar con los detalles de la vida y las mil opciones que tenemos de vivir la vida?
¿Qué tiene de malo complicarse la vida un poco? No lo sé. Quizás muchas cosas. Mucha gente lo evita. A mi parecer complicarse en el camino es la mejor opción. Es segurísimo que terminarás aprendiendo algo nuevo, te conocerás mejor a ti mismo y lo más importante, obtendrás resultados llenos de experiencias. Si no te atreves a verle el otro lado a las cosas es probable que siempre elijas el mismo camino, el sencillo que te lleva directo a lo que quieres, el camino que ya conoces. Y está bien, ya tienes claro que quieres, vas por ello. Esas son un tipo de personas. Yo pertenezco a otro tipo. No hablo de jerarquías. Sólo son tipos de mentes, de almas, de personas. Me gusta complicarme las cosas. Me gusta tardarme en tomar una decisión. Soy buena en sacar miles de preguntas en lugar de una sola. Se me da sobrepensar las cosas. Soy experta en vivir en el pasado. Es por eso que he tardado tanto en superar lo que alguna vez era mi vida, lo que alguna vez me hacía feliz.
La promesa que me hice es volver a ser feliz. Y si mi felicidad se ve afectada por seguir volteando atrás cada cinco minutos, estoy desperdiciando mi tiempo. Un tiempo lleno de amor, oportunidades, retos y alegrías que podría tener.
La vida puede ser simple o complicada en todos los ámbitos que deseen. Lo complicado de esto es elegir que camino tomar: el rápido y eficaz o el largo pero también eficaz (dependiendo de cada persona). Ya ven, ahora me estoy complicando en poner opciones de caminos que puedes tomar cuando otra persona sólo elegiría a la primera y listo.
Sofía.
Pd. Pero a veces pienso que es mejor tomar decisiones espontáneas, terminas divirtiéndote más y te conoces a ti mismo desde otra perspectiva. Así de complicada tengo mi mente. Adiós.
